Una mujer bebe su orina
Carrie, una mujer de 53 años, bebe su propia orina, pero además la utiliza cual si fuera agua para bañarse con ella, lavarse los dientes y lavarse la cara. ¿Por qué lo hace? Dice que la siente tibia y agradable, además asegura que como padece cáncer, le ayudará a vencer la enfermedad. Lleva más de 4 años haciéndolo.
A Tempestt Henderson le gusta el jabón
Y el detergente, pero no para lavarse, sino para comérselo. Tempestt tiene 19 años, vive en Florida y asegura que es adicta a comer jabón y detergente. Come hasta cinco pastillas de jabón a la semana y como estudia enfermería, cree que antes de recibirse va a tener que vencer su adicción.
Comer papel higiénico
Kesha tiene de manía comer papel higiénico. Kesha, de 34 años, ha admitido que come medio rollo de papel higiénico al día. Come en todas partes, en el coche, en el cine, viendo la tele… su adicción le obliga a llevarse papel higiénico para consumirlo más tarde si no está en casa. Su hermana Jennifer le está ayudando a que abandone este hábito.
Obsesión es arrancarse el pelo
Haley tiene de obsesión es arrancarse el pelo y comerse el folículo piloso. La chica lleva arrancándose el pelo desde hace seis años, aunque con el añadido de comerse el folículo del mismo. Algunas veces se pasa dos o tres horas al día encerrada en el baño practicando esta manía, lo que le aparta del mundo exterior. Haley sufre de tricotilomanía, el hábito o manía en arrancarse los propios pelos o vello del cuerpo, el cual sufren unos siete millones de estadounidenses.
Comer la espuma de los cojines
Adele, de 30 años tiene de adicción es comer la espuma de los cojines, como la de los sofás. Desde hace 20 años sufre esta obsesión malsana que siempre viene asociada a momentos de ansiedad o estrés. Su primer recuerdo lo tiene cuando con 10 años, su primo le invitó a comer esta espuma. Adele ha comido unos 90 kilos de espuma en su vida: siete sofás y dos sillas.
Comer cristales
Josh tiene de adicción es comer cristales. El chico disfruta cuando al comer copas de cristal, siente el crujido mientras las muerde. En los últimos cuatro años ha consumido más de 100 copas y 250 bombillas. Por si la ingesta de cristal fuese poco peligrosa, Josh también consume balas, unas 30 de una sentada. Su novia conoce la extraña obsesión de Josh y los riesgos que entraña, pero a él le encanta la atención que su hábito le depara, y no tiene planes de eliminarlo.
Adicción es comer cerámica y cenizas
Bianca tiene la adicción de comer cerámica y cenizas. La chica acostumbraba a ingerir polvo y suciedad cuando era pequeña, pero desde hace cuatro años se dedica a comer estos otros extraños elementos, como la ceniza del tabaco y trozos de cerámica. Su extraña manía no sólo atenta contra su salud, sino que está influenciando a su hijo de un año, que también quiere comer ceniza como su madre.
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